El lloro de la vid: el despertar de las plantas

Cuando el invierno empieza a ceder y los primeros calores tibios abrazan el suelo del viñedo, ocurre un fenómeno tan poético como fascinante para la enología: el lloro de la vid. Es la primera manifestación externa visible de que la planta ha despertado de su letargo invernal.

Este momento es crucial. Marca el inicio del ciclo que, meses después, nos dará las uvas para la vendimia. Para entenderlo a fondo, es necesario analizarlo desde la perspectiva técnica de la fisiología vegetal y el manejo agronómico. Casi llegando al inicio de la primavera, tenemos que estar atentos a éste evento tan importante.

¿Qué es exactamente el lloro de la vid?

Tras meses de reposo donde la planta reduce su metabolismo al mínimo para protegerse del frío, el suelo vuelve a tomar temperatura. De acuerdo con lo explicado por la bodega argentina Bianchi en su portal de noticias, el fenómeno del lloro es una señal inequívoca del inicio de la primavera en la finca, ocurriendo justo antes de que las plantas se empiecen a vestir de verde .

Este proceso se activa cuando la temperatura media del suelo alcanza los 10 °C, lo que dispara el metabolismo de la cepa y pone en funcionamiento su sistema radicular. A nivel agronómico, se entiende cuando la reactivación de las raíces genera un empuje de presión radicular, impulsando la savia —cargada de agua, hormonas y nutrientes— hacia la parte aérea de la planta. Al encontrarse con las heridas o cortes abiertos realizados durante la poda invernal, este líquido emana al exterior en forma de pequeñas gotas transparentes que parecen lágrimas.

Lloro de la vid
¿Por qué la vid “llora” y para qué sirve?

Aunque es una imagen visualmente hermosa, para la planta cumple funciones biológicas y fisiológicas determinantes:

  1. Reactivación fisiológica y foliación: La savia transporta los azúcares y nutrientes esenciales hacia las yemas,preparando el terreno para una foliación oportuna. Las hojas son vitales para la fotosíntesis y la posterior acumulación de azúcares y ácidos en el fruto.
  2. Cicatrización natural: El objetivo principal del lloro es la autocuración. Al emerger la savia y evaporarse sus sales y minerales, y al interactuar con microorganismos presentes en el ambiente, se forma una sustancia de textura gomosa que tapona los vasos conductores de la madera.
  3. Sanidad del viñedo: Este tapón natural es vital para la sanidad, ya que protege la madera contra la entrada de hongos de madera y otros patógenos externos justo antes de la brotación, un aspecto fundamental en el manejo sanitario del viñedo.

Marcelo Canatella, reconocido agrónomo en Argentina , nos muestra este proceso tan importante y bello al mismo tiempo:

Su importancia clave para la cosecha

El lloro marca oficialmente el inicio del ciclo fenológico del año. Una vez que el «llanto» cesa y las heridas cicatrizan, la planta continúa su desarrollo imparable hacia la brotación, donde las yemas comienzan a hincharse para dar paso a las primeras hojas.

Como coincide la visión técnica general y de expertos consultores, un lloro oportuno y equilibrado es el mejor indicador de la vitalidad del viñedo, asegurando un follaje sano y, en última instancia, frutos de alta calidad para la cosecha. Es el primer paso silencioso, pero vital, de la próxima añada.

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