Dominá la cata: Guía práctica de análisis sensorial para tu próxima experiencia

Si alguna vez fuiste a una bodega o realizaste una cata y cuando te sirvieron la copa te quedaste mirando sin saber que hacer ademas de tomar, este post seguro es para vos. Para disfrutarlo no hace falta que seas un experto, es algo tan simple como entender el análisis sensorial (es el proceso técnico que usan los sommelier para evaluar un vino).

Obviamente, en cualquier bodega vas a estar en manos de profesionales que son verdaderos cracks y te van a llevar de la mano durante todo el recorrido. Pero si sos de los que prefieren ir con ‘los deberes hechos’ para entender de lo que hablan , necesitás prestar atención a estos tres momentos:

La Vista: Todo entra por los ojos

No hace falta que busques «lágrimas» como si fuera un drama de tarde. Lo básico es:

  • Fondo blanco: Poné una servilleta o el mantel debajo de la copa.
  • Incliná la copa (45°): Mirá el color. Si es un tinto y se ve violáceo, es joven. Si tira más a color teja o ladrillo, tiene sus años.
  • Brillo: Si brilla, el vino está vivo y sano. Si está opaco… algo raro hay.
La Nariz: ¡No agites todavía! 

Este es el error más común que cometemos todos. Hay dos tiempos:

  • Copa quieta: Acercá la nariz y olé. Ahí aparecen los aromas más directos (primarios) y delicados.
  • Copa en movimiento: Ahora sí, hacé girar el vino suavemente (apoyá la base en la mesa si te da miedo salpicar). Esto ayuda a que el oxígeno «despierte» los aromas más complejos (frutas, madera, especias) que son considerados los aromas secundarios y terciarios.
  • ¿A qué huele? No busques cosas raras. Pensá en recuerdos: ¿Huele a la mermelada de la abuela? ¿A pasto mojado? ¿ Al pan horneado?
aromas de vino
Foto: Doblemagnum
La Boca: El momento de la verdad 

No lo tomes el vino de una!!

  • El «sorbito» con aire: Tomá un poquito y hacé como un ruidito de succión (aspirá aire). Eso oxigena el vino en tu boca y explotan los sabores.
  • Paseo por la boca: Dejá que el vino recorra todo. ¿Es ácido (te hace salivar)? ¿Es astringente (sentís los taninos que te secan las encías)? ¿Es dulce?
  • El final: Una vez que lo tragaste (o escupiste, si estás en una cata técnica), fijate cuánto tiempo te queda el sabor en la boca. 
Consejos esenciales para para realizar el análisis sensorial
  • Evitá contaminantes: No uses perfumes ni comas chicles o caramelos de menta antes de catar; esto modifica totalmente tu percepción sensorial.
  • La temperatura importa: Si sentís que un vino blanco está demasiado «apagado», quizás le falte frío. Si un tinto se siente muy «alcohólico», puede que esté demasiado caliente (lo ideal es 16-18°C).
  • Sujetá la copa correctamente: Tomala siempre por el tallo o la base. Esto va a evitar que el calor de tu mano suba la temperatura del líquido y que ensucies el cáliz con huellas, permitiendo una visión clara del color.

En definitiva, catar vino no es cuestión de ser un experto, sino de animarse a prestar atención y disfrutar con todos los sentidos. Cada copa es una oportunidad para descubrir algo nuevo.

Y vos, la próxima vez que te sirvan un vino, te animás a poner en práctica alguno de estos pasos y ser un máster del analisis sensorial?

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